martes, 19 de enero de 2016

Evaluación del profesorado (extended remix)

El filósofo y ensayista Jose Antonio Marina acaba de hacer público el "Libro Blanco sobre la profesión docente", que pretende servir de guía para la mejora de nuestro sistema educativo. Siendo interesantes su contenido y las recomendaciones que allí se expresan, me atrevo a decir que tamaño esfuerzo es en la práctica estéril. Y es estéril por una sencilla razón, que resumiré en la siguiente tesis y que intentaré desarrollar en los párrafos siguientes.

Tesis: No puede existir un sistema fiable de evaluación del profesorado si no hay previamente establecido un sistema fiable de evaluación del alumnado.

Si bien el significado de la palabra fiable en este contexto es un asunto delicado y motivo de debate, voy a concretarlo en lo que respecta al menos a la evaluación del alumnado: Por fiable entiendo un sistema de evaluación externo a los centros, consistente en pruebas estándar de ámbito nacional para todos los estudiantes, y realizadas en años clave de su recorrido escolar (en cada final de etapa por ejemplo). Aun añadiría una cosa más que me consta no comparte gran parte de mis compañeros docentes: esta evaluación debería tener una repercusión efectiva (con valor social) en el historial escolar del alumno a partir de la enseñanza secundaria. Con esto me refiero a que la evaluación realizada debería formar parte del expediente del alumno y ser tenida en cuenta en cierta medida a la hora de proseguir estudios académicos o profesionales (algo semejante a lo que hoy sucede con la Prueba de Acceso a la Universidad).

Por poner un símil relacionado con el mundo empresarial (ahora que está tan de moda hablar de emprendeduría en el entorno educativo), imaginemos una empresa X que produce un determinado tipo de producto Y. Imaginemos que queremos evaluar los resultados de la compañía. Es evidente que esto debe conllevar el análisis y valoración de los diversos elementos que intervienen en el funcionamiento y organización de la empresa, incluyendo sin lugar a dudas a sus propios empleados y a la capacidad de liderazgo de su equipo directivo. Pero todos consideraríamos un tanto absurdo y evidentemente insatisfactorio un proceso de evaluación que no prestara la más mínima atención (repito: la más mínima atención) a la calidad final de los productos que elabora la empresa en cuestión.

Es evidente que formar a un alumno es tarea bastante diferente que la de producir iPhones o relojes, pero todos estamos de acuerdo en que la principal misión de un sistema educativo es que al llegar a cierta edad los jóvenes del país demuestren una serie de aptitudes humanas, sociales, académicas y profesionales que les permitan desenvolverse satisfactoriamente en su entorno. El centro del proceso educativo es el alumno (ojo, esto no debe confundirse con las teorías que abogan por considerar que el alumno deba dirigir su propio proceso educativo, teorías muy en boga en la actualidad pero cuando menos discutibles). En el lenguaje del mercado, el alumno es el "producto" de la "empresa educativa".

Y sin una evaluación diagnóstico seria del protagonista principal de la escuela, que es el alumno, ¿qué sentido tiene pensar siquiera en una evaluación del profesorado? ¿Cómo vamos a saber si su desempeño es elogiable o, por el contrario, merece reprobación y condena, antes de tener a mano indicadores precisos y comprehensivos que reflejen las conocimientos y valores que hemos sido capaces de transmitir a nuestros jóvenes? ¿Vamos a depender tan sólo de valorar el nivel de satisfacción de los equipos directivos y la administración, de los alumnos o de las familias? Porque no debemos olvidar que cada uno de estos tres estamentos que conforman el núcleo de  la comunidad escolar, si exceptuamos a los profesores que son los sujetos a evaluar, tiene sus propios intereses, y no son parte objetiva a la hora de valorar el desempeño de nuestra labor. Después de todo, un profesor que ponga buenas notas a sus alumnos sin ser demasiado exigente  y mantenga una relación amigable con ellos se llevará más puntos en una valoración del alumnado que uno que exija mas esfuerzo y consiga que sus alumnos progresen más en conocimiento y madurez. O un director podrá aprovechar esta evaluación para rodearse de personal dócil e imponer así su visión del centro, tal vez no la más adecuada para sus discentes. O los pedagogos de moda podrían intentar utilizarla para imponer métodos de enseñanza cuya efectividad no haya sido demostrada previamente. Y se pueden poner muchos más ejemplos de que las propuestas de Marina, sin unos parámetros sólidos que partan de una evaluación objetiva del alumnado, están plagadas de riesgos que pueden llevar incluso a empeorar el sistema en lugar de mejorarlo.

Y es que en este sentido las medidas de Marina para mejorar la calidad de nuestros profesores, sin que exista una manera fiable de evaluar nuestro alumnado, están llenas de trampas y peligros, provocados por esos mismos intereses que cada parte en este laberinto educativo quiere defender, y que no siempre van a estar principalmente dirigidos al objetivo último de la educación: contribuir a la creación de ciudadanos libres, responsables e instruidos.

En el libro blanco de Marina se menciona la evaluación del alumnado en tan solo unos pocos párrafos del mismo, siempre de manera superficial y poco detallada. Y este debería ser el primer objetivo que una verdadera reforma de nuestro sistema educativo debería abordar. En este sentido, un ejemplo que ilustra y defiende la tesis que aquí expongo viene refrendada por uno de los casos que más éxito ha cosechado en las últimas pruebas PISA: el espectacular progreso que Polonia ha obtenido en estas pruebas de rendimiento escolar.  En la página del Ministerio de Educación del Gobierno de Polonia puede leerse la siguiente declaración de su ministro:

"He preguntado a los expertos en las pruebas PISA cómo hemos sido capaces de obtener un éxito tan notable en un periodo de tiempo tan corto. Resulta que el primer paso consistió en un ajuste de los problemas que los estudiantes deben resolver en su prueba final de educación secundaria inferior. Fue suficiente cambiar las expectativas relacionadas con lo que se debía conseguir al realizar esta prueba para que los profesores pudieran adaptar sus métodos de trabajo con los estudiantes." (http://men.gov.pl/en/success-of-polish-lower-secondary-school-students-global-results-from-pisa-2012-survey/)

Es decir, les bastó adecuar los contenidos de sus pruebas estándar (en Polonia las tienen) a aquellos recomendados en las pruebas PISA para que las expectativas de su alumnado crecieran de manera espectacular, sin la necesidad de cambiar su profesorado contratado o realizar una revolución copernicana del sistema educativo en el país. Quiero destacar aquí que me resulta curioso que Marina no analice con mayor interés el caso polaco; su libro blanco está lleno de propuestas revolucionarias (y, no nos engañemos, algunas muy costosas, tanto en el sentido económico como en el humano) en nuestro ámbito educativo, pero presta poca atención a pequeños cambios que pudieran producir mejoras apreciables. Porque a veces las cosas sencillas pueden tener tanto o más valor que las elucubraciones de los grandes visionarios. Por poner un ejemplo, en el entorno docente de nuestro país es bien sabido que el año en el que los profesores se mantienen mas fieles a las programaciones y a los contenidos que deben impartir se produce precisamente en el segundo curso de bachillerato, porque sabemos que al final de esta etapa los alumnos han de realizar la Prueba de Acceso a la Universidad, y que debemos prepararlos para que estén en las mejores condiciones posibles para afrontar la primera prueba oficial, externa al centro, que van a tener a lo largo de su larga trayectoria formativa.

Buscando una imagen que transmita lo que defiendo en mi tesis inicial, me viene a la mente la famosa escena absurda de poner el carro delante del caballo. Mi recomendación a Marina y a nuestros responsables políticos sería la siguiente: guarden temporalmente en un cajón su recién terminado libro blanco de la profesión docente y dedíquense a elaborar el que debería haber sido un primer informe más necesario y urgente hoy en día en nuestro país: "Principios para un sistema nacional de evaluación del alumnado". Y después llegará el momento de echar mano de su libro blanco para establecer un marco razonable de cara a la siguiente cuestión importante que debe tratarse, la relativa a una evaluación objetiva del profesorado.

Por ultimo, a pesar de que no quería mencionar al ministro Wert para no despertar la comprensible furia de muchos, voy a referirme brevemente a él. Creo que la única propuesta verdaderamente interesante de su ley LOMCE fue la implantación de pruebas externas para evaluar el rendimiento del alumnado. Y curiosamente, una de las ideas que más ha sido contestada y criticada desde diversos frentes (sindicatos, asociaciones de padres, partidos políticos). Porque nadie quiere que se manifieste, aun de una manera más descarnada de lo que ya sabemos quienes ejercemos la profesión docente, la triste realidad: el pobre nivel académico que alcanzan nuestros alumnos al final de su periodo de escolarización obligatoria.

martes, 8 de diciembre de 2015

jueves, 26 de noviembre de 2015

Evaluación del profesorado.

Está de moda hablar de evaluación del profesorado estos días. Yo tengo una teoría absurda, que por lo visto pocos comparten:

Tesis: Sin una evaluación fiable del alumnado es imposible realizar una evaluación fiable del profesorado.

El sentido de la palabra fiable es desde luego un asunto delicado que habría que debatir. Pero no comprendo cómo se habla tanto de evaluar al profesorado sin que tengamos un sistema nacional de evaluación serio (por serio me refiero a un sistema estandarizado, de ámbito nacional, distribuido en años clave del recorrido escolar) del alumnado. Es como poner el caballo detrás del carro. En fin, cosas mías...

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Los libros de texto de Matemáticas no me gustan (I)

Inicio una serie de entradas que intentan explicar la razón de que no me gusten los libros de texto españoles de Matemáticas. Me centraré en la etapa de la ESO, por ser crucial en el asentamiento de los conocimientos fundamentales matemáticos que serán necesarios en etapas posteriores.

Razón 1: Las referencias a las propiedades básicas de los números y sus operaciones son nulas o muy escasas.

La respuesta a una época en la que se pecaba de excesivo formalismo en la enseñanza nos ha llevado a una época en la que se ignoran casi por completo las propiedades fundamentales de los números y de sus operaciones. Me refiero en particular a las propiedades de la suma y el producto de números reales:

  • Propiedad conmutativa de la suma: $a+b=b+a$ para todo $a,b\in\mathbb R$
  • Propiedad asociativa de la suma: $(a+b)+c=a+(b+c)$ para todo $a,b,c\in\mathbb R$
  • Propiedad del elemento neutro de la suma: $a+0=0+a=a$ para todo $a\in\mathbb R$
  • Propiedad del elemento opuesto de la suma: Para todo $a\in\mathbb R$ existe un número opuesto $(-a)$ tal que $a+(-a)=0$
  • Propiedad asociativa del producto: $a\cdot(b\cdot c)=(a\cdot b)\cdot c$ para todo $a,b,c\in\mathbb R$
  • Propiedad conmutativa del producto: $a\cdot b=b\cdot a$ para todo $a,b\in\mathbb R$.
  • Elemento neutro del producto: $a\cdot 1=1\cdot a=a$ para todo $a\in\mathbb R$
  • Elemento inverso del producto: Para todo $a\neq 0$ existe un número inverso $1/a$ tal que $a\cdot 1/a=1$
  • Propiedad distributiva: $a\cdot (b+c)=a\cdot b+a\cdot c$ para todo $a,b,c\in\mathbb R$

De todas ellas tan solo suele aparecer la existencia del opuesto y el inverso de un número y la propiedad distributiva por su importancia en el álgebra, pero siempre falta una visión completa y general de este grupo fundamental de propiedades. Las palabras conmutativa y asociativa han desaparecido completamente de muchos textos de secundaria, Esto es un pecado matemático. Evidentemente, el nivel de abstracción a la hora de abordarlas debe ir creciendo gradualmente, pero en un curso como 3º ESO podría iniciarse ya una aproximación más formal.

La completa ignorancia de estas leyes nos lleva a decir cosas en clase que, bien pensadas, son de una cierta pobreza matemática. Por ejemplo, he llegado a ver en algún texto, al abordar la jerarquía de las operaciones con números, cosas del tipo siguiente:

"Primero se realizan las multiplicaciones y divisiones (de izquierda a derecha), y a continuación se realizan las sumas y restas (de izquierda a derecha)."

¿Cómo calcular entonces la expresión $143-227-435+125-143+1+435-125+227$? 

¿De izquierda a derecha?¿Sumando primero los positivos, después los negativos, y realizando la resta a continuación? ¿O será mejor usar las propiedades asociativa, conmutativa y del elemento opuesto? La idea que quiero transmitir es la siguiente: A partir de cierto momento es conveniente presentar los principios formales sobre los que se sustenta la aritmética de los números, y ayudar así al desarrollo del pensamiento abstracto en el alumno. La manía actual de querer contextualizar todos los aprendizajes, manía que se refleja en nuestros libros de texto, usurpa al alumno un acercamiento más abstracto a conceptos y propiedades, y eso es precisamente ir en contra de la (verdadera) competencia matemática.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Más claro... ¡Agua!


Polonia ha sido uno de los países que más ha mejorado sus resultados en las pruebas PISA de los últimos años. Ningún país europeo ha obtenido un avance tan espectacular.

En la página web de su Ministerio de Educación se puede leer, en lo que respecta al éxito obtenido especialmente en la materia de Matemáticas, lo siguiente:
"I asked PISA experts how it happened that we have managed to achieve such good results within such a short period of time. It has turned out that the first step was proper arrangement of problems which will be solved at the lower secondary school leaving examination. It was enough to change expectations concerning what we want to achieve at the examination so that teachers change their methods of work with students. We have achieved this result also thanks to the fact that mathematics is again among important subjects. In consequence, many young people decide to start scientific studies. My best congratulations to all lower secondary school students. My best compliments to teachers who had such good classes. My best compliments to my predecessors – said Joanna Kluzik-Rostkowska, Minister of National Education."

"He preguntado a los expertos en las pruebas PISA cómo hemos sido capaces de obtener un éxito tan notable en un periodo de tiempo tan corto. Resulta que el primer paso consistió en un ajuste de los problemas que los estudiantes deben resolver en su prueba final de educación secundaria inferior. Fue suficiente cambiar las expectativas relacionadas con lo que se debía conseguir al realizar esta prueba para que los profesores pudieran adaptar sus métodos de trabajo con los estudiantes. También hemos conseguido este éxito gracias a que hemos vuelto a colocar las matemáticas entre las materias fundamentales. Y esto ha llevado a muchos estudiantes a iniciar estudios científicos. Mis felicitaciones a todos los estudiantes de secundaria inferior. Mis felicitaciones a los profesores por su buen trabajo. - dijo Joanna Kluzik-Rostkowska, Ministra de Educación Nacional"

Puesto que no creo que en los últimos años hayan decidido cambiar toda la plantilla de profesores del país, imagino que la razón fundamental de este éxito puede atribuirse a:

(1) La existencia de pruebas estandarizadas al final de la etapa de secundaria.
(2) La adecuación de dichas pruebas a los contenidos que se evalúan en PISA.

Así de simple, al menos como punto de partida. Pero no, aquí no queremos saber nada de pruebas estandarizadas porque traumatizaríamos a nuestros alumnos (y quizás a algunos profesores). Lástima que este sencillo primer paso no aparezca recogido en el libro tan comentado últimamente de Jose Antonio Marina (Despertad al diplodocus), que por alguna extraña razón, entre tanta información educativa que aporta, ignora completamente el interesante caso de Polonia... 

Contextualizar

Se nos está insistiendo permanentemente a los profesores que debemos contextualizar nuestras enseñanzas. Esto se aplica a todas las disciplinas. Incluidas las Matemáticas. Pero la gracia de las Matemáticas está precisamente en... ¡aprender a de-contextualizar!

Si me hubieran enseñado matemáticas siempre contextualizadas... posiblemente me habría dedicado a otra cosa.

domingo, 23 de agosto de 2015

El papel de la memoria

"Così ho anche capito, in un lampo -e poi la vita mi ha sempre confermato quell'intuizione-, perché vale la pena imparare a memoria: perché la memoria è questa capacità incredibile che l'uomo ha per cui al momento giusto -come è accaduto a me quel giorno sulle scale- va a pescare quella citazione, quel verso, quella poesia, quell'immagine capace di illuminare l'esperienza presente. E così il presente è vivificato dalla memoria, il cuore si commuove di nuovo. Ricordare vuol dire -con un'etimologia forse un po' azzardata- ridare, riconsegnare al cuore. Del resto in bergamasco per dire "mi viene in mente" si dice  "ma 'e in cor", mi viene in cuore, mi torna nel cuore; imparare "a memoria" in francese si dice par coeur, in inglese by heart: entrambe le espressioni tradotte alla lettera significano "col cuore". Ma in tutte le lingue -mi dicono gli esperti- il verbo ricordare ha dentro la parola cuore: cuore, cioè rendere di nuovo presente. Ecco, la memoria è questa cosa incredibile, capace di rendere di nuovo presente un'esperienza, un incontro."
Franco Nembrini, "Dante: Il poeta del desiderio"

"Así he comprendido al instante -y después la vida siempre me ha confirmado esta intuición- por qué es importante aprender de memoria: Porque la memoria es esta capacidad increíble que posee el ser humano que nos permite en el momento justo -como me sucedió aquel día en la escalera-  rescatar aquella cita, aquel verso, aquella poesía, aquella imagen capaz de iluminar la experiencia presente. Y de este modo el presente queda vivificado gracias a la memoria, y el corazón de nuevo se conmueve. Recordar quiere decir -con una interpretación etimológica tal vez algo apresurada- devolver, entregar de nuevo al corazón. En bergamasco se dice "ma 'e in cor" para expresar "me viene en mente", me llega al corazón; aprender de memoria se dice en francés "par coeur", en inglés "by heart"; ambas expresiones se traducen literalmente por "de corazón". Pero en todas las lenguas -eso me dicen los expertos- el verbo recordar lleva dentro la palabra corazón: corazón, esto es, hacer de nuevo presente  una experiencia, un encuentro."